lunes, 23 de abril de 2007

El peligro de las teocracias


La jerarquía religiosa, de una u otra religión, tiene derecho a establecer lo que según su credo son pecados, pero no tiene derecho a decir lo que son delitos. Un obispo o un rabino o lo que sea puede decidir qué cosa es un pecado, pero los delitos debe establecerlos la ley laica, la democracia, los legisladores que se basen en razones, en argumentos comprobables o en historia, y en valores compartidos más allá de las diversas religiones.



Las exteriorizaciones de las creencias religiosas no son obligación de nadie, el problema empieza cuando un hombre de iglesia decide juzgar desde la religión la vida civil. Ellos pueden creer lo que quieran; a mí me parece muy bien que un obispo diga que es un crimen el aborto, lo que me parece mal es que intente que todos compartamos ese punto de vista.

(Fernando Savater)


http://www.cultura.df.gob.mx/culturama/sintesis/detalleSintesis/index2007.html?id_doc=674