… a algunos nos tira el pecado. Que no se nos da bien la contención ni la contrición, quizá por falta de uso. Algunos deseamos a la mujer del prójimo con una transparencia casi insultante. Los hay que incluso se la tiran y luego duermen como lirones, los muy desalmados.
Los valores tradicionales están en crisis, eso lo sabemos todos porque no paran de decirlo en televisión. Algunos contribuimos a esta dantesca situación no solo haciendo uso cotidiano del pecado sino promocionándolo. Tentando y dejándonos caer en la tentación tantas veces como la vida se deje. Está la cosa tan jodida, fíjate, que algunos parecen querer batir algún record de pecados, como si una vida bien vivida fuese una vida bien pecada. Como si el mejor pecado siempre fuese el próximo.
Desde que la ciencia nos explicó que las endorfinas nos ponen contentos y que uno puede generárselas cascándose una paja, la moral se fue a tomar por culo. Desde que sabemos que mientras la mujer de tu amigo te feromonea a ti, tu mujer feromonea a tu amigo, el pecado es genéticamente justificable. Moisés está siendo violado por los padres del genoma mientras la humanidad entera se la casca alegremente como si hubiésemos bajado de los árboles el miércoles pasado.
http://www.mimesacojea.com/2010/11/elogio-del-pecado.html
