viernes, 18 de mayo de 2007

La Navaja de Occam


Durante la primera mitad del S. XIV, en el punto central del oscurantismo medieval, un monje franciscano, Guillermo de Occam (u Ockham) encendió una pequeña luz que marcó el camino a seguir, con una idea simple, pero filosa como una navaja, separó a la ciencia de la teología e inició el camino de una filosofía libre y abierta a la razón, esta idea es conocida como el "Principio de economía de pensamiento de Occam" o "La navaja de Occam" y durante cinco siglos y medio ha sido un pilar de la metodología científica demostrando su valor metodológico.
"Entia non sunt multiplicanda sine necesitate"… en términos más actuales podíamos decir que de las explicaciones posibles la más simple es la correcta.

Guillermo de Occam sostuvo que del mismo modo que debía existir una separación entre el poder papal y el temporal, también debían disociarse fe y razón.
Guillermo de Occam promovió una nueva forma de entender la ciencia al proponer que la mejor hipótesis es la que hace uso de menos postulados

El también llamado Principio de parsimonia (en el sentido de moderación) o de economía, que es una de las herramientas más potentes y eficaces de la ciencia, fue difundido por Guillermo de Occam a comienzos del siglo XIV … aconsejando reducir al mínimo el número de motivos y objetos –en general, de entes- a los que tenemos que recurrir para justificar algo. También implica que en el conjunto de teorías ofrecidas para explicar un hecho hemos de preferir, en general, la más simple.
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La idea que conocemos por navaja de Occam continúa resultando útil para la ciencia en el análisis de las observaciones y en la presentación de los resultados. Por ejemplo, la utilizamos para medir la calidad de las teorías y se suele hacer mención a ella al recordar a un investigador que debe escoger la hipótesis más simple de las posibles.

Como ejemplo de aplicaciones de la navaja de Occam en la historia de la ciencia suelen citarse las victorias de la sencilla teoría de Nicolás Copérnico (1473-1543) sobre las complicadas trayectorias de los planetas requeridas por el modelo geocéntrico, o de la síntesis de Newton, capaz de explicar con las mismas leyes los movimientos en la tierra y en los cielos.

Guillermo de Occam abrió un camino, llamémosle "moderno", al conocimiento, en contraposición a las "antiguas" vías del benedictino Tomás de Aquino (1225-1274) y Duns Scoto…

La novela de Umberto Eco, “El nombre de la rosa”, describe perfectamente este ambiente religioso, político y filosófico de Europa a principios del siglo XIV. La investigación del religioso Guillermo de Baskerville (Sean Connery) transcurre en 1327, cuando Guillermo de Occam estaba encarcelado en Aviñón.

Al finalizar el capítulo de "Vísperas" del primer día, Guillermo le confiesa a Adso su convencimiento de que, más que ser víctima de un horrible crimen, Adelmo se suicidó, justificando su conclusión al reafirmar que es "menos oneroso para nuestra mente pensar que Adelmo (...) se arrojó sponte sua por el parapeto de la muralla (...)". Cuando Adso pregunta por qué aquella solución es menos "onerosa", Guillermo le dice: "no conviene multiplicar las explicaciones y las causas mientras no haya estricta necesidad".

En 1324 data su principal obra en la Física: Quaestiones in octo libros physicorum.
Al ser denunciado por haber cometido "56 errores" según John Lutterell, ex rector de Oxford, en 1324 el papa Juan XXII le llamó de Inglaterra a Aviñón; allí se abrió un proceso contra él y permaneció retenido en el convento hasta que se escapó la noche del 26 de mayo de 1328, siendo excomulgado a los 10 días de su fuga...

Fue en 1349 o 1350 cuando expiró Guillermo de Occam, el que fue calificado en su tiempo como Venerabilis inceptor y Doctor invincibilis.

http://usuarios.lycos.es/Chultun/occam.html
http://digital.el-esceptico.org/leer.php?autor=393&id=1670&tema=11