sábado, 18 de julio de 2009

Lemóniz


El proyecto de construcción de la central nuclear de Lemóniz surgió a principios de la década de 1970, como parte de un ambicioso plan de la empresa eléctrica vasca Iberduero (actualmente Iberdrola), que proyectaba varias centrales nucleares en la costa vasca

Las obras de la central de Lemóniz comenzaron en 1972 con la concesión, por parte del gobierno, de la licencia a Iberduero para construir en Lemóniz dos grupos nucleares. En un principio estaba previsto que Lemóniz I entrara en funcionamiento en 1976 y Lemóniz II en 1978.

Desde el inicio, la construcción de la central se vio contestada por un amplio movimiento ecologista, y sobre todo por los vecinos y ayuntamientos de la zona, que se oponían a la construcción de la planta. A nivel político, la oposición más fuerte vino de las organizaciones de la izquierda nacionalista, como Euskadiko Ezkerra o Herri Batasuna. A favor de la central estaban las autoridades, franquistas primero, y posteriormente del centro-derecha, que abarcaban desde Alianza Popular, la UCD y el PNV. El PSOE mantuvo una postura ambigua respecto al asunto, aunque en general contraria al proyecto.

EL PNV defendía la construcción de la central, pues suponía la casi total independencia energética vasca, y la recaudación de todo el IVA derivado del posterior consumo energético

Entre 1975 y 1976, con el telón de fondo de la crisis del petróleo, y en plena transición política y con un clima político muy enrarecido en el País Vasco y Navarra por los atentados de ETA, se producen las primeras manifestaciones masivas contra la central de Lemóniz, como la marcha que reúne 50.000 personas entre Plencia y Górliz, en agosto de 1976. En julio de 1977 se produjo en Bilbao una masiva manifestación contra la central de Lemóniz, que reunió cerca de 200.000 personas.

Es entonces cuando la organización terrorista ETA hace suya la causa anti-nuclear, la cual suscitaba gran apoyo popular, y entra en la lucha contra la construcción de la central. El primer atentado se produjo en diciembre de 1977. Murió un etarra. En marzo de 1978, ETA colocó una potente bomba en el reactor de la central, causando la muerte a dos obreros. La explosión causó además graves y cuantiosos daños materiales, que retrasaron aún más los plazos de construcción de la central. La irrupción de ETA produjo una división del movimiento antinuclear entre partidarios y detractores de la violencia contra la Central.

En junio de 1979 muere una activista anti-nuclear, tras recibir un disparo durante una concentración en el día internacional de Acción contra la Energía Nuclear. En junio de 1979 ETA logra introducir una segunda bomba en el interior de las obras de la central, esta vez en la zona de las turbinas. La explosión de la bomba causa la muerte de otro obrero,

La escalada de las acciones de ETA culminó el 29 de enero de 1981 con el secuestro del ingeniero jefe de la central, el bilbaíno José María Ryan. ETA concedió un plazo de una semana para que la central fuese demolida, amenazando con asesinar al secuestrado. A pesar de que una gran manifestación recorrió Bilbao solicitando la liberación del ingeniero, una vez transcurrido el plazo del ultimátum, ETA acabó con la vida de Ryan. El asesinato de Ryan supuso la paralización de facto de las obras de la central

En 1981 el gobierno central transfirió las competencias de energía al Gobierno Vasco, y éste relanzó el proyecto de la central, creando una sociedad para finalizar las obras y gestionar la central. Sin embargo, ETA atentó de nuevo, asesinando en mayo de 1982 al director de esta sociedad

Trabajadores internos de la Central se encargaban de dinamitar el proyecto internamente con sabotajes, cortando cables, introduciendo arena en tuberías, y de otras muchas formas, de tal manera que cuando reparaban desperfectos por un lado tenían que volver a empezar a reparar por otro

En septiembre de 1982 el gobierno central asumió, mediante un decreto de intervención, la continuación y la realización de las obras de Lemóniz por el Estado. Sin embargo, un mes más tarde, el PSOE ganó las elecciones generales y no volvió a reanudar las obras. En 1984, el gobierno del PSOE decretó la moratoria nuclear, produciéndose la paralización de las obras de Lemóniz

Lemóniz costó 35.000 millones de pesetas de los años 70. La factura de su paralización y desmantelamiento, incluidas las indemnizaciones del Estado a Iberduero e Iberdrola, asciende a un billón de pesetas



http://es.wikipedia.org/wiki/Central_nuclear_de_Lem%C3%B3niz