Así es conocido en el Reino Unido, donde es un mito.
El 8 de agosto de 1963, quince hombres robaron el tren postal Glasgow-Londres que transportaba mucho dinero de los bancos, sin apenas vigilancia.
Fue rápido y efectivo. Lo detuvieron, desengancharon la locomotora y en menos de 30 minutos se llevaron 120 bolsas con
Fue un golpe precioso y magistral perpetrado por una veintena de hombres desarmados que se convirtieron en una especie de héroes populares, al fin y al cabo, el dinero era de unos bancos escoceses. Era una banda formada por una mezcla de tíos musculosos e inteligentes que cayeron por su afición al Monopoly y a la cerveza. Por entonces, a los ladrones desarmados les caía menos de un lustro, pero un golpe demasiado fuerte en la cabeza del conductor del tren multiplicó sus penas. A pesar de todo, nadie confesó quién fue el que le golpeó y nunca delataron a los cómplices que no habían sido descubiertos.
El tren fue detenido tapando la luz verde de un semáforo y encendiendo la roja mediante una batería a pocos kilómetros de Londres, donde debía llegar. Diez minutos después, la máquina y el tren del dinero dejaban el resto del convoy y se dirigían al punto escogido para hacer el trasvase de las más de cien bolsas que contenían
Bruce Reynolds y Ronald Biggs fueron sus artífices, y ambos, junto con el resto de la banda, fueron detenidos a los pocos meses. Quizá la historia de Biggs es la más apasionante. Se escapó de prisión en 1965, saltando desde uno de los muros hasta un camión de mudanzas sin techo, se hizo la cirugía estética en París y vivió en Australia. Se convirtió en leyenda. Fue localizado en Río de Janeiro en 1974, pero no pudo ser extraditado. Finalmente, a los 71 años, enfermo, volvió a Londres para entregarse en 2001.